“No creo en las peleas de argentinos contra argentinos”, fue lo primero que contestó el jefe de Gobierno porteño tras ser consultado por las críticas en diálogo con Radio Continental.
Luego fue más enfático y se diferenció de los dichos de quien sucederá a Juan Schiaretti como mandatario provincial: “Las peleas y la discusión de la capital y el interior es una discusión que atrasa 150 años, no se discute eso. Acá tenemos que trabajar juntos, ver cómo podemos potenciarnos con los cordobeses”.
En la misma línea, y en clave electoral, el jefe de Gobierno poteño pidió ponerle fin a “la violencia y las agresiones”. “Tenemos que terminar con la Argentina de poner a uno contra otros, del que no piensa como yo es un enemigo. Terminar con esa actitud de que la política es una guerra”, concluyó.
















































