En este contexto, definió como uno de los primeros pasos “ordenar la macroeconomía”, puesto que “con los niveles de inflación es imposible planificar la economía, una inversión y hasta la vida misma” y simultáneamente aplicar un plan de gobierno que “devuelva la credibilidad, brinde certezas a la gente y nos saque de esta incertidumbre”.
En este sentido, puso en valor el potencial de las provincias y su capacidad dinamizador de las economías regionales, indicando que en los parques industriales que visitó pudo observar “empresas con proyectos para ampliar la producción” y se comprometió a “sacarles el pie de encima, especialmente en el interior, para que generen más trabajo”.
Asimismo, se pronunció a favor de destinar recursos a inversiones que incrementen la producción y el agregado de valor, estableciendo un claro distanciamiento de la lógica kirchnerista que “tomó tres veces más deuda” y citó los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, con China, con Qatar y la deuda interna.
“Por las Letras de Liquidez del Banco Central (LELIQ) pagamos por año 1.300 millones de pesos que es un gasto mayor al que se destina a jubilados”, advirtió Morales.

















































