Paula Sánchez, Directora del DTC, “de a poco la comunidad va conociendo una porción del trabajo que realizamos desde nuestra casa, porque para los pacientes, aquí es su casa”. “Nosotras nos especializamos en trabajar con el consumo problemático o conocidos como las personas que tienen problemas con las drogas. Somos un equipo interdisciplinario que está conformado por la psicóloga, trabajadora social, acompañante terapeútico, operadores y talleristas”.
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El DTC cuenta con más de 300 registros de personas que deciden abordar sus problemas de consumo. Más de 170 se encuentran recibiendo tratamiento y asistencia integral de forma activa.
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Las edades de quienes asisten, varían desde la preadolescencia y sin límite de edad.
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Los talleres se realizan con profesionales y también quienes se capacitan en la institución, tienen la posibilidad de brindar talleres.
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Los talleres van desde comunicación, trabajo informal, carpintería, pintura y hay quienes se encuentran brindando asistencia en comedores.

El nuevo posicionamiento a nivel nacional y provincial del SEDRONAR, propicia el escenario para acompañar a las personas a transitar un proceso de reconocimiento, un reencuentro con ellas mismas, y una adaptación a una vida libre de sustancias, de la mano de proyectos que representan sus intereses y los acerca al lado más humano de una sociedad acostumbrada a etiquetar. Mirarse y entenderse como “sujetos de derecho”. Para ello el desarrollo de esta planificación anual, que potencia sus habilidades y explota sus capacidades, sin dejar de tener en cuenta sus necesidades, -más allá de su consumo- tiene un anclaje directo con pensar en la formulación de un proyecto de vida.
“Nuestro lema es acompañe no castigue”
Los talleres terapéuticos, son un pilar fundamental que aporta herramientas a cada una de las personas que decide cambiar su vida y seguir el protocolo para su recuperación. Lejos de ser pasatiempo, los talleres permiten acercar la ayuda necesaria, ya sea la escucha activa, la compañía, la orientación y el cuidado físico, mental y emocional de cada uno de las personas que asisten al DTC.
Hoy los resultados de estos talleres se visibilizan en los espacios públicos, lo cual representa un compromiso, una enorme colaboración y aprendizaje para la comunidad del DTC, que acerca a la familia, concientiza a la sociedad sobre el consumo problemático y brinda la posibilidad a otras personas de abrirse hacia una recuperación de la mano de quienes conocen mejor que nadie su dolor.















































