La OMS, preocupada ante la creciente percepción de que la pandemia se acabó, advirtió «que la vacuna no eliminará por si sola la enfermedad».
La pandemia de covid-19 dejó más de 1,5 millones de muertos en el mundo y contagió a 65 millones de personas y se está acelerando en Estados Unidos y en Brasil, mientras que varios países ya preparan sus planes de vacunación masiva, aunque la OMS advirtió este viernes que la vacuna no eliminaría totalmente el virus.
Estados Unidos, el país más afectado con 276.401 muertos, registró el jueves más de 210.000 contagios en un solo día, un récord absoluto desde el comienzo de la pandemia, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
En California, «las hospitalizaciones aumentaron un 86% solo en los últimos 14 días», dijo el gobernador Gavin Newsom, quien anunció que se prohibirán reuniones y actividades no esenciales para evitar saturar los hospitales.
Entretanto, varios países han empezado a planificar sus campañas de vacunación con la esperanza de atajar la pandemia, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió el viernes que la vacuna no eliminará por si sola la enfermedad.
Con la llegada las vacunas, «la OMS está preocupada ante la creciente percepción de que la pandemia se acabó», dijo el director de la institución, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
El Reino Unido –el país más enlutado de Europa con más de 60.000 muertos– anunció el inicio de la vacunación la semana próxima para los residentes y el personal de las casas de ancianos.
Tanto Pfizer/BioNTech como Moderna solicitaron la aprobación de la agencia de medicamentos de Estados Unidos.
En Rusia, el presidente Vladimir Putin pidió que las vacunaciones gratuitas «a gran escala» comiencen «a finales de la próxima semana».
España, uno de los países europeos más golpeados, prevé empezar la campaña de vacunación «a principios de enero».
En Francia (326 muertos el jueves, 54.140 en total), la vacunación será gratuita para toda la población.
En la vecina Italia, el gobierno endureció las condiciones de desplazamiento interno para las fiestas de fin de año.
Brasil, con 212 millones de habitantes, registró el jueves más de 700 muertos en un día por primera vez desde mediados de noviembre y superó la barrera de los 175.000 decesos, según datos oficiales.
«Probablemente el aumento, de casos y muertes, continúe, tendremos un diciembre complicado, pero enero, claramente, será peor», dijo el infectólogo Julio Croda, de la Universidad de Mato Grosso do Sul.
Por su parte, el estado de Sao Paulo retrocedió la semana pasada su proceso de flexibilización y un comité científico recomendó esta semana que Rio de Janeiro cierre todas las escuelas y prohíba permanecer en las playas, entre otras medidas.


















































