Ya desde el día viernes, las calles se vieron abarrotadas en los suepermercados y en todo tipo de comercios, y es que en las próximas horas familias enteras se reunirían para ver el partido, colmados de ansias por ganar.
Entre las maravillas para compartir el asado y el vino, no faltaron en las mesas, los más pequeños también estuvieron presentes al igual que el pavor que sintieron tras los gritos de de angustia y felicidad por cada jugada, cada gol, cada falta y sanción.
Muchos abuelos, abuelas, papás, mamás, tíos, tías, hermanos y hermanas y todos los presentes, los acompañaron en aquello que no entendían. Para la mayoría se trataba de algo nuevo, sobre todo teniendo en cuenta la brecha generacional, pero las pasiones no tienen edad, son eternas y se transmiten a todo el que vive con un o una futbolera.
Curiosas resultaron las estrategias para calmar esos nervios, algunos con bebés en brazo paseaban y entre adultos se turnaban con sus familias para ver el partido, otros no tan futboleros caminaban por las veredas jugando con los chicos y entrando de vez en cuando a ver “como iba el partido”. Grupos de amigas y amigos, familias encontradas a lo largo de la vida se juntaron para ver el partido y la sororidad por quienes maternan no se hizo esperar, y es que los modelos van cambiando y el amor de las familias ensambladas, construidas y deconstruidas aprovecha la pasión por la celeste y blanca, para realzar los valores que en la cancha dejaron los argentinos.
Con la copa en mano, el inicio de los festejos avanzó, todos y todas colmaban las calles, las distancias se acortaban, los protocolos se inclumplían. A 5 horas del partido que le dio la victoria Argentina la ciudad aún estaba conmocionada, mientras otros atónitos miraban las redes sociales que difundían las imágenes de cientas de personas en las calles a la merced del COVID-19 que ya se llevó a más de 4 millones y medio de argentinos.
Sin dudas la pasión no va de la mano con la conciencia, y eso es un valor que se debiera promoverse más. Ahora, restará ver el impacto sanitario en 14 días y volveremos a plantearnos que cuidar de los nuestros con pasión a veces es limitar y evitar la exposición innecesaria.


















































