En una nueva demostración de la inestabilidad política en la que está inmerso Perú, el Congreso de ese país decidió destituir al presidente José Jerí, de 39 años, quien apenas estuvo en el poder durante 130 días. Sobre 112 congresistas presentes, 75 votaron por su cese en el cargo, 24 en contra y hubo tres abstenciones. Pesaba sobre el mandatario una investigación fiscal por supuesto tráfico de influencias.
Quien sea elegido como su reemplazante será el octavo presidente en los últimos 10 años que tienen los peruanos. Este miércoles se votará al presidente provisorio y a las nuevas autoridades que regirán los destinos de la nación andina al menos hasta el 28 de julio de este año.
A Jerí se lo acusó de “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer como presidente, luego de que se revelaran reuniones no registradas con el empresario de origen chino Zhihua Yang, proveedor del Estado.
Entre los nombres que aparecen como posibles sucesores figuran María del Carmen Alva y José María Balcázar, cuyas eventuales designaciones reflejan las tensiones políticas e ideológicas que atraviesan al sistema político peruano.
Un período marcado por la inestabilidad política
El origen de la inestabilidad se remonta a los comicios de 2016, cuando estalló un choque de poderes entre un Legislativo fuerte y un Ejecutivo débil, situación que se mantiene debido a la fragmentación y falta de consenso político.
El capítulo más reciente lo protagonizó Jerí, destituido este martes y quien estuvo en el cargo desde el 10 de octubre. En ese entonces era jefe del Congreso y asumió la presidencia interina tras la destitución de Dina Boluarte.
Del grupo de siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso, dos renunciaron antes de correr la misma suerte y sólo uno completó su mandato interino.


















































