A través de la narrativa, intentaremos destacar acontecimientos históricos. Para ello, hemos accedido a distintas fuentes de información, desde los relatos de personas, documentos escritos, imágenes y objetos, que dan cuenta de nuestra historia, la de San Pedro de Jujuy. Nuestro intento es compartir hechos pasados y vividos, para que no se pierdan en el tiempo.
Serapio Serafín Soria nació en Santa María, provincia de Catamarca, el 14 de noviembre de 1880, donde estudió hasta el segundo año de la escuela secundaria, tras la muerte de su padre.
Tiempo después vivirá en la provincia de Salta, hasta radicarse definitivamente en San Pedro de Jujuy en 1907. Tenía un comercio de ramos generales, primero en sociedad con Horacio y Bernardino Sánchez, y luego con Ángel Cejas. En 1909 se casa con Rosa Fernández, donde tendrán ocho hijos: tres varones y cinco mujeres.
En 1911, Serapio Soria funda el semanario “El Progreso del Norte”, él como redactor y Ángel Cejas como administrador, publicando su primer número el 14 de abril, convirtiéndose de esta manera en el primer periódico sampedreño. En sus páginas registraba los hechos comunes y los más relevantes de nuestra ciudad, con un estilo incisivo y comprometido que rápidamente se hace notar. Soria se desempeña también como corresponsal y colaborador de “El Orden” de Tucumán y “La Prensa” de Buenos Aires.

El diario La Nación, reprodujo una nota publicada en “El Progreso del Norte” en noviembre de 1913: “Atacado de carbuncio, paludismo, neumonía, sarampión e insolaciones, ahogado en tierra, sin agua potable para beber, sin médicos ni municipalidad autónoma, a pesar de sus 6.000 habitantes y de sus $ 30.000 de rentas, se encuentra casi moribundo el pueblo de San Pedro”.
El contexto que vivía San Pedro de Jujuy era desolador: En julio de 1913 se habían registrado 104 defunciones contra 26 nacimientos, y se repetían similares números durante esos meses. El “Progreso del Norte” -en su edición 140 del 12 de setiembre- reclamaba la instalación del servicio de energía eléctrica en reemplazo del alumbrado a faroles de la sucursal del banco Nación, del mercado y del matadero municipal.
Serapio Soria se sentía identificado con los ideales de la Unión Cívica Radical, donde junto a otros correligionarios hacía público su indignación por la explotación de los obreros azucareros, la sumisión servil del régimen oficial al monopolio del azúcar, entre otros temas. En 1921 cambia el nombre de “El Progreso del Norte” por el de “El Progreso Radical”, y se mantiene hasta su muerte ocurrida en 1926.
Soria fue asesinado el 8 de diciembre, de cuatro tiros a quemarropa mientras cumplía sus tareas contables -como resultado de una discusión- para la firma Delgado Albarracín en la localidad de Fraile Pintado. El homicida era el comisario Pedro Olmos, servil emisario del entonces gobernador de la Provincia, Benjamín Villafañe. El crimen fue considerado político.
Ciudadano ejemplar, Serapio Soria formó parte del origen de algunas instituciones: Fue uno de los fundadores de la biblioteca popular “Domingo Faustino Sarmiento”, fundador y presidente de Sociedad de Tiro y Gimnasia, corresponsal de algunos diarios nacionales. Fue reconocido por su honradez, vocación de servicio, y su gran pasión por el periodismo.
En reconocimiento, una de las calles de San Pedro lleva su nombre.


















































