El presidente Javier Milei dirigió un mensaje en cadena nacional, sobre el fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que anula la condena a la Argentina por el caso YPF, el cual de haberlo perdido habría implicado «pagar la suma de US$ 18 mil millones de dólares, tan sólo el equivalente a 70 millones de jubilaciones mínimas», afirmó el presidente.
«Este fallo era virtualmente imposible, pero gracias a la pericia política, jurídica y diplomática del equipo de Gobierno se logró torcer el destino a nuestro favor. Ante la adversidad, triunfó la perseverancia, ante la irresponsabilidad triunfó la constancia», añadió.
Para Milei, el juicio era una «espada de Damocles que colgaba sobre nuestras cabezas por culpa de la arrogancia populista».
Con respecto a la oposición, señaló «con nombre y apellido» a Cristina Fernández de Kirchner y del inefable Axel Kicillof, quienes manifestaron que la decisión de la expropiación quedó validada. «Nada puede más lejos de la verdad, es una afrenta para los argentinos que pretendan apropiarse de este resultado».
«Es importante que todos tengamos en claro que estos personajes del pasado nos sumieron en una aventura suicida que nos podría haber costado todo, mucho más de lo que el país está en condiciones de pagar, sin YPF y con un Estado fundido», agregó el mandatario.
Según Milei, el hecho de haber tenido que pagar la sentencia por US$ 18.000 millones «habría representado un enorme obstáculo en el camino de nuestra recuperación económica. Además, es importante considerar el precio inconmensurable que la Argentina pagó por esta irresponsabilidad en términos de riesgo país, tasas de interés y menor crecimiento económico».
Más allá de la sentencia, el presidente afirmó que «hay una verdad irrefutable: expropiar está mal, porque robar está mal. Y quebrar este principio nos costó aproximadamente 12 años de falta de inversiones por culpa del juicio en curso. Es decir: menos empresas, menos trabajo, más pobreza y más indigencia».
Milei anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para modificar la ley de expropiaciones, «para que la arrogancia y la política no nos vuelvan a costar otra década perdida y para que nunca más la propiedad privada pueda ser puesta en tela de juicio en nuestro país. Y también quisiera aclarar algo, para que no haya lugar a confusiones: el hecho de que nosotros estemos arreglando el desastre que nos dejaron no significa, bajo ningún punto de vista, que tal desastre no existiera, y todos lo sabemos muy bien».
















































