Las estrellas de la tarde fueron cerca de 50 jovenes, adolescete y no tanto que realizaron cosplays, es decir una interpretación, es una actividad representativa, donde los participantes, usan disfraces, accesorios y trajes que representan un personaje específico o una idea del mundo del ánime.
Acompañaron distintos stand desplegados a lo largo de la plaza central de la ciudad ramaleña, en ellos se pudo encontrar comidas orientales, como sopas instantaneas (algo parecido a la maruchan), también degistación de platos tipicos del medio oriente, e incluso pastelería.

En el recorrido también se pudo disfrutar de juegos de baile como el Just Dance, que requiere seguir una serie de pasoscoreagráficos delante de una pantalla gigante. A su vez todo el merchandising indispensable para cada temática elegida, cada personaje.
Los libros de historietas no se hicieron faltan, al igual que las catanas y los tatuajes temporales que fascinaron a los más pequeños y entretuvieron a los mas grandes.
El gesto de los más grandes
Los personajes conocidos como cosplayers se lucieron no solo en el escenario sino que disrutaron de la atención de decenas de infancias fanáticos que solitiaban fotos con sus personajes favoritos.
De a poco y con los cuidados necesarios, pese al avance de la cuarta ola de covid-19 que mantuvo aislada a la poblacion, la vida va retomando normalidad y sobre todo humanidad.


















































