“Frente al volante me siento dueña del mundo, pero solo al subir al vehículo me siento 20 años más joven,llena de alegría, dinamismo. Me siento realmente feliz, es lo mejor que he hecho en mi vida y no me arrepiento un minutos”.

“Lo de Sara” se puede leer en su casa rodante, con imágenes de partes de sus viajes, y muchas de las banderas que indican que países visitó todo este tiempo. Apostada frente a la iglesia de Rio Negro, montó su mesa, con mate y amigas al lado, prestándose a todo aquel que quiera acercarse a preguntar de que se trata esta historia, que de por si causa mucha intriga.
Algo de Sara
Tras todo un proyecto de vida logrado, apostó a elegir una nueva vida. Con los años, estudió recibiendose de profesora de Inglés y ejerciendo. Un día a los 79 años, mientras charlaba con un amigo que le sugirió vender su casa para viajar y recorrer todos los lugares posibles. Sara, no lo dudó y comenzó a abrirse paso hacia una vida que añoraba aùn sin saberlo. “Siempre fui viajera, aventurera, audaz y demás, pero a los 79 años emprendí este nuevo proyecto de vivir de otra manera. Me desprendí de muchas cosas materiales, todo lo que tenía, en definitiva, y me compré este vehículo; y así estoy viajando y transcurriendo la vida”.
Hoy lleva 74 mil kilómetros recorridos, y explica, “esto no es un viaje, es un modo de vivir viajando. No voy a ninguna parte simplemente me dejo llevar por la vida, los caminos, la gente, y voy recorriendo los distintos lugares que encuentran a mi paso”. “Tengo mi casa rodante, un vehículo de 6 ruedas, 7 metros de largo, 3 de altura, 8.500 mil kilos, a caja automática, que conduzco yo, que tengo 83 añitos”.

“80 años no son nada”
La mañana de este jueves nos encontramos con ella en la Plaza Belgrano y nos cuenta sobre la presentación de su libro y sus orígenes, “como no puedo vivir sin proyectos, comencé a hacer grullas de papel, a las 100 grullas me dije esto dura mucho, ¿qué voy a hacer? Voy a escribir un libro y comencé a juntar todas las fotos, todas las historias y mi libro de viajes, el que llevo desde que comencé”. “Para mi el libro es una manera de acercarme a la gente, y que conozcan esta forma de vida, que encontré tan vivificadora, tan linda, tan cambiante e interesante. Y creo que todos deberían seguir sus sueños y no guardarlos debajo de la almohada, no solo soñar, sino ejecutar y ser felices”.
“Escribir un libro es volver a viajar, y recorrer otra vez todo. y me dio muchísima satisfacción hacerlo y finalmente salió un producto interesante que se llama “80 años no son nada”, que es lo que estoy promocionando para seguir viajando porque hay que ponerle nafta al vehículo”.



















































