El régimen chavista comenzó a resquebrajarse durante esta madrugada, la del 3 de enero, que ya forma parte de la historia de Venezuela. En una “operación gigante” -como la definió Donald Trump- fuerzas estadounidenses bombardearon puntos estratégicos y emblemáticos, sobre todo en Caracas, para llevar a cabo la extracción del presidente de facto, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, jefa del bloque civil de la revolución.
Tras los bombazos, el silencio se apoderó de Caracas. Sólo en algunas viviendas se escucharon los gritos de “¡Cayó Maduro!”, pero la gente prefirió resguardarse en sus hogares. Grupos de personas decidieron abastecerse en supermercados, un clásico en tiempos de crisis. La incertidumbre reinaba entre todos ellos.
Horas antes, en una operación de película, un equipo de la unidad de élite de los Delta Force se encargó de la operación para detener al líder chavista. Los bombardeos en la base aérea de La Carlota y en Fuerte Tiuna, el mayor cuartel militar de la capital y el lugar donde Nicolás Maduro se protege por las noches, acompañaron la detención del “presidente pueblo” y de su mujer. Así lo reconoció Delcy Rodríguez en una llamada telefónica a la estatal Venezolana de Televisión. La vicepresidenta ejecutiva exigió una fe de vida de Maduro y de Flores, reconociendo así que la extracción era exitosa. La mano derecha del dictador aseguró que se habían producido bajas entre funcionarios policiales y militares.
La aparición tardía de los jerarcas revolucionarios aumentó la incertidumbre sobre quién está al mando del país, aunque la Constitución dicta que Rodríguez asumirá el mando para convocar nuevas elecciones presidenciales.
“Nos han atacado, pero no nos doblegarán”, arengó el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa y cabecilla de los militares que sostienen a Maduro, compareció más de tres horas después de los ataques para asegurar que helicópteros estadounidenses dispararon cohetes y misiles en la operación contra Fuerte Tiuna y otros puntos en Caracas. Según sus palabras, hay muertos y heridos civiles.


















































