Gimnasia y Esgrima cayó ante Atlanta 2 a 1 y se despidió de las chances de alcanzar la final por el primer ascenso. Las acciones en el estadio 23 de Agosto fueron controladas por Gonzalo Pereira.
Si bien el “lobo” se despidió de manera definitiva de la posibilidad matemática de jugar la final por el primer ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino, la campaña actual todavía guarda una chance más para subir a la elite. La clasificación al Reducido ya es un hecho, un mérito que, pese al sinsabor de la caída de ayer, ratifica el esfuerzo sostenido a lo largo de un certamen.
Claro que para alimentar el sueño de llegar a la final por el segundo ascenso deberá ajustar un tema fundamental. Las pelotas paradas. Atlanta, como la mayoría de los equipos que le marcaron goles al lobo, facturó de cabeza con Rodríguez. Un mal que Pellerano jamás pudo cortar.
Después, ya jugado por jugado, Gimnasia buscó la igualdad sin orden, con más amor propio que fútbol y en ese ínterin de contragolpe Atlanta amplió la ventaja a través de Puch.
Después el ingreso del “Polaco Menéndez le dio dinámica, claridad en ataque, descontó el delantero nacido en Mar del Plata, y aunque después tuvo chances claras para empatar, se quedó sin nada.


















































