La jura de los diputados que asumirán el próximo 10 de diciembre comenzó a los gritos y fue subiendo de todo a medida que iban pasando los minutos. Y lo que no se vio en los planos cuidados de la transmisión oficial fue una radiografía cruda de la Cámara que viene.
Cánticos, abucheos, ovaciones y cruces permanentes entre los distintos sectores políticos fue el común denominador en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
Con el presidente Javier Milei como espectador activo desde el palco, la jura de los legisladores electos derivó en un duelo de hinchadas que acompañó cada intervención.
El fuego cruzado comenzó cuando el diputado de Unión por la Patria y ex combatiente de Malvinas, Aldo Leiva, levantó la vista hacia el palco presidencial y lanzó el tradicional “la Patria no se vende”. La respuesta libertaria fue inmediata con abucheos y un ensordecedor “¡Presidente!”.
Milei devolvió el gesto levantando los brazos y arengando a su sector, en una escena más cercana a un estadio que a la formalidad parlamentaria.
“Tirabombas”, le gritaron desde los palcos a Jorge Taiana cuando se ubicó para jurar. A Nicolás del Caño no se le escuchó la voz cuando juró por los trabajadores por culpa de los chiflidos de los diputados libertarios. A Myriam Bregman se le rieron en la cara y a Martín Lousteau lo insultaron. Juan Grabois se levantó y le hizo la V de la victoria a Javier Milei.
El clima se fue enrareciendo con cada jura. Cuando una peronista, como Teresa García, juraba por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, la bancada libertaria estallaba en chiflidos. Había algunos, como Myriam Bregman o Nicolás del Caño, a quienes casi no se los podía escuchar por el nivel de los gritos. A cada uno que pasaba y hablaba o de Palestina o de los derechos de los trabajadores, Lilia Lemoine les gritaba.
Lemoine estaba sentada al lado del escritorio donde juraban los diputados y, cada cinco minutos, se trenzaba a los gritos con alguna diputada del peronismo o la izquierda. Cuando fue el turno de Marita Velázquez, quien juró por la lealtad de Guillermo Moreno, la peronista casi se agarra a trompadas con la libertaria. “A mí no me vas a venir a callar, ¿quién te creés que sos? A vos te dejaron hacer lo que querés”, le respondió Velázquez.
“Qué buena que está”
Entre los cruces y los insultos, entre los aplausos y los chiflidos, uno de los momentos más insólitos de la jornada fue cuando, en la trasmisión de la sesión, se escuchó al presidente provisional de la sesión, Gerardo Cipolini, opinando sobre las diputadas que juraban. “Che pero qué buena está la peruca”, se escuchó decir al diputado radical que, por ser el más longevo de la Cámara, presidió la sesión hasta que ratificaron a Martín Menem en la presidencia. Tiene 82 años.
Con la tensión a flor de piel, la jornada dejó expuesta la paridad de fuerzas y el clima encendido que marcará el inicio del nuevo período parlamentario. En solo dos años, LLA pasó a convertirse en la fuerza más grande del Congreso.


















































