El trágico choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, al sur de España, dejó un saldo de al menos 40 muertos y más de 120 heridos, de los cuales más de 20 se encuentran en grave estado, según la última actualización de las autoridades locales.
El accidente se produjo este domingo pasadas las siete y media de la noche, cuando un tren Iryo que había salido de Málaga con destino a Madrid, se salió del carril a la altura de los desvíos de entrada a la estación de Adamuz. El convoy invadió la vía contigua, por la que circulaba en sentido contrario un tren Alvia, que viajaba a unos 200 kilómetros por hora con dirección a Huelva.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha señalado que el accidente resulta “raro y difícil de explicar”, ya que el tren de Iryo implicado en el choque es relativamente nuevo y la infraestructura había sido renovada recientemente.
En un comunicado, Iryo ha precisado que el tren 6189 fue fabricado en 2022 y superó su última revisión el pasado 15 de enero. Por su parte, el presidente de Renfe ha descartado la posibilidad de que se haya debido a un exceso de velocidad o una falla humana.
Un fallo en el tren o en la vía son las hipótesis principales.


















































