
De acuerdo con la tradición, la Virgen María se le presentó a dos aborígenes ‘guanches’ que pastoreaban su rebaño en el año 1392, en Tenerife (España). Al llegar a la boca de un barranco, vieron que el ganado no avanzaba, por lo que uno de ellos se acercó para ver qué pasaba y en ese momento apreció en lo alto una imagen de madera de una mujer, de aproximadamente un metro de alto.
En la imagen que vio el aborigen la señora tenía una vela en su mano izquierda y con el brazo derecho cargaba a un bello niño. Este llevaba en sus manos un pequeño pajarito de oro. La devoción por esta virgen fue tan grande que no tardó en extenderse y cruzar fronteras hasta llegar al continente americano.
La imagen de la Virgen de la Candelaria se venera en la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, en Tenerife. Es considerada, además, como la patrona de Canarias, y a ella acuden a diario miles de personas que busca obtener alguna gracia o milagro por su intercesión.
¿Qué se recuerda con esta advocación mariana?
Principalmente, y según la tradición católica, con la devoción a la Virgen de la Candelaria se recuerda la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén después de su nacimiento y la purificación de María.
La devoción por la Virgen de la Candelaria es considerada la segunda más importante en América Latina después de Nuestra Señora de Guadalupe (México), cuya festividad se lleva a cabo cada 12 de diciembre.















































