En diálogo con Jujuy Informa, el periodista de Canal 4, Elvio Llampa, describió el durísimo panorama que se vive en la ciudad más fría del país y cómo repercute el congelamiento en la vida cotidiana de sus habitantes.
El invierno se hace sentir con una fuerza descomunal en la Puna jujeña. En las últimas horas, Abra Pampa se consolidó como el epicentro del congelamiento nacional al registrar una temperatura extrema de -21°C.
Para conocer de primera mano cómo se vive bajo estas condiciones hostiles, Jujuy Informa dialogó con Elvio Llampa, periodista de Canal 4, quien relató la realidad de una comunidad que, aunque acostumbrada al rigor del clima, se vio sorprendida por la crudeza de este último frente frío.
Cañerías congeladas hasta la tarde y acopio de agua
«Estamos acostumbrados a las bajas temperaturas, pero lo de estos días nos sorprendió a todos», señaló Llampa. El periodista detalló que el impacto en los servicios básicos es inmediato:
«Ayer, los caños de la gran mayoría de los domicilios se mantuvieron completamente congelados hasta cerca del mediodía, y en algunos casos recién pasadas las 13 horas se pudo volver a tener agua potable».
Ante esta situación, el ingenio y la prevención son claves. Los vecinos recurren al acopio sistemático en recipientes durante la tarde anterior para garantizar el agua de la cocina y la higiene personal de la mañana siguiente. Las salamandras y las estufas eléctricas son las principales aliadas en los hogares, aunque Llampa admitió que «no dan abasto» ante semejante nivel de frío, obligando a las familias a abrigarse fuertemente incluso puertas adentro.
El «look» puneño para combatir el frío extremo
Al ser consultado sobre cómo se compone la vestimenta diaria para salir a la calle con temperaturas que promedian los 13 y 16 grados bajo cero en las primeras horas, el periodista de Canal 4 detalló una cantidad impresionante de capas:
- Una remera, una polera y dos buzos.
- Una campera abrigada y, por encima, un tapado o parca.
- Gorros, guantes y bufanda de uso obligatorio.
- En el caso de los pantalones, se suele usar una prenda delgada térmica debajo de otra bastante gruesa.
- El detalle: «Es muy común ver a los niños y adultos mayores salir a la calle directamente con una manta en la espalda para sumar protección», sumó Llampa.
Con respecto al mito de las redes sociales sobre la ropa que se congela en los tendederos, el cronista confirmó que es una realidad absoluta: «La ropa se tiene que extender antes de las 18 horas. Después de esa hora, lo que quede colgado se escarcha por completo y queda congelado como una piedra hasta el día siguiente».
El reclamo por el horario escolar
Uno de los puntos más críticos de la rutina en Abra Pampa tiene que ver con la actividad escolar. A diferencia de otras regiones que modifican sus agendas, aquí los chicos de la primaria ingresan a las 7:30 de la mañana, obligándolos a salir de sus casas a la intemperie en plena madrugada y con las temperaturas más bajas de la jornada.
«Siempre se le ha reclamado a las autoridades del Ministerio de Educación que visibilicen esto, que vengan al lugar y lo experimenten en carne propia. Una cosa es sacar una resolución desde el escritorio y otra muy distinta es mandar a los chicos a la escuela a las siete y media de la mañana con este frío», enfatizó Llampa, remarcando que hasta el momento no han tenido respuestas satisfactorias. Por su parte, el nivel secundario ingresa a las 8:00 y el inicial a las 9:00.
De la Puna al «horno» de las Yungas
Hacia el final de la entrevista, el periodista recordó entre risas su paso por la zona de Palma Sola, en las Yungas jujeñas, contrastando el frío extremo de la Puna con los más de 40°C que se viven en el oriente provincial durante el verano: «Eso es realmente un horno, no hay ventilador que te contenga ni forma de refrescarse. Acá en Abra Pampa no experimentamos eso; en verano las máximas rondan los 29°C o 30°C, no se compara», concluyó.

















































