San Pedro de Jujuy. – La crisis económica golpea con fuerza al sector comercial en el interior del país, y el rubro de la carne no es la excepción. Daniel, propietario de la carnicería «El Mojón», describió un panorama alarmante sobre la drástica caída en el consumo de carne vacuna y los profundos cambios en los hábitos de compra de los clientes, quienes han pasado de utilizar efectivo a financiar la canasta básica con tarjetas de crédito.
En diálogo con Jujuy Informa, el comerciante analizó el comportamiento de los consumidores y encendió las alarmas sobre el endeudamiento de las familias:
«Meses atrás, la gente llegaba con su sueldo hasta el día 22 o 24, y recién ahí se notaba el uso de la tarjeta de crédito. Ahora es impresionante: cobran el 4, 5 o 6, y ya para el 12 o 13 de cada mes vemos que toda la gente empieza a pasar la tarjeta para poder comprar mercadería. Ahí te das cuenta de que el efectivo no alcanza y los débitos tampoco.»
La necesidad de reinventarse: el auge del pollo y el cerdo
Ante la pronunciada pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el negocio se vio obligado a diversificar su oferta para subsistir. Hace apenas quince días, el comercio inauguró una sección de pollería y venta de cerdo, además de incorporar la comercialización de huevos. Según Daniel, el consumo se ha desplazado masivamente hacia estos productos debido a la enorme brecha de precios con la carne vacuna.
Para graficar la situación, el comerciante comparó los valores actuales por kilogramo:
- Blanda especial (carne vacuna): $19.000
- Cerdo: $5.000
- Pollo: $4.000
«La diferencia es mucha. Para intentar mantener las ventas y ayudar a la gente, tenemos que sacar ofertas constantemente, como 3 kilos de puchero por $5.000, o bajar los precios de la menudencia y el hígado», explicó.
Golpes al sector: tarifas de luz asfixiantes y caída de clientes mayoristas
El impacto de la crisis no solo se nota en la venta al mostrador. Daniel reveló que la situación lo obligó a tomar decisiones drásticas, como el cierre definitivo de su sucursal ubicada en la calle Paterson, debido al insostenible costo de las tarifas de energía eléctrica:
«El consumo de luz es algo que vivimos todos. Si en una casa pagabas 100 y ahora pagás 350, imagínate en un negocio donde las cámaras y heladeras trabajan las 24 horas. Era imposible trabajar y tuvimos que cerrar. Ahora planificamos reabrirla en dos meses, pero de forma más achicada, vendiendo solo pollo, cerdo y carne.»
Por otra parte, la recesión ha golpeado en cadena a otros eslabones de la economía local. La carnicería, que habitualmente provee a rotiserías, panaderías, iglesias y establecimientos gastronómicos (incluso clientes que viajan desde Ledesma y San Salvador de Jujuy), registra una caída de entre el 50% y el 60% en los pedidos de clientes mayoristas.
«Las panaderías que antes nos pedían entre 50 y 80 pecetos por semana para los sándwiches de ternera, hoy están pidiendo 25 o 30», detalló. Para sostener a este sector, el comercio implementó un sistema de financiamiento de «boleta contra boleta» basado en la confianza mutua.
El factor humano detrás de las empresas
A pesar de la reducción de costos y el achique de márgenes, Daniel destacó que su prioridad absoluta sigue siendo mantener los puestos de trabajo para no dejar a ninguna familia en la calle, aunque reconoce la enorme presión psicológica y física que sufren los propietarios de los comercios en este contexto:
«A veces es angustia, es mucha presión, dormís poco, arrancás a las 7 de la mañana y terminás a las 11 de la noche. Detrás de una carnicería hay electricistas, choferes, mecánicos, contadores… es mucho gasto. Yo solo le pido a Dios que me dé salud para seguir generando trabajo en San Pedro», concluyó.

















































