La accidentada llegada de Burkina Faso a la Argentina sumó nuevos capítulos a pocas horas del amistoso de este sábado a las 21 en el Monumental. Los Étalons finalmente partieron desde Casablanca, Marruecos, durante la madrugada, pero el nuevo vuelo chárter también salió demorado y comprimió todavía más los tiempos. Si se cumple el último horario previsto, aterrizarán en Buenos Aires alrededor de las 15.30, apenas cinco horas y media antes del partido. Entre Migraciones, el traslado y la preparación para el encuentro, los futbolistas prácticamente no tendrán descanso después de un vuelo de más de once horas.
Y no será el seleccionado mayor que originalmente estaba previsto. Jairo Pachón, agente FIFA encargado de organizar el amistoso, confirmó este sábado que varios jugadores de la convocatoria inicial se negaron a viajar después de la cancelación del primer chárter. Representantes de la Federación y del Gobierno de Burkina Faso intentaron durante 24 horas convencerlos para que reconsideraran su decisión. No hubo caso y fue necesario convocar reemplazantes de urgencia.
Ninguna de estas situaciones pone en riesgo el encuentro ni modifica el convenio establecido para su disputa. El amistoso sigue en pie y conserva su condición de partido internacional clase A, un detalle importante para Argentina porque permitirá comenzar a computar las sanciones recibidas por Leandro Paredes, Nahuel Molina y Thiago Almada tras lo ocurrido en la final del Mundial.
El comunicado difundido por Pachón permitió además reconstruir con mayor precisión cómo empezó una historia que durante los últimos días acumuló versiones y desprolijidades.
El primer vuelo chárter estaba previsto para el 30 de septiembre. La delegación de Burkina Faso ya se encontraba en el aeropuerto de Casablanca, preparada para embarcar, cuando la compañía operadora informó que había detectado una falla técnica en la aeronave.
Después de un período de espera llegó la peor noticia. “La empresa confirmó que el avión no podía despegar y comunicó la cancelación del vuelo y del contrato, invocando motivos de fuerza mayor”, explicó Pachón.
La organización comenzó inmediatamente a buscar otra aeronave y a gestionar los permisos necesarios. Pero mientras pasaban las horas apareció un segundo problema: algunos de los jugadores incluidos en la lista original comunicaron que no estaban dispuestos a viajar.
Según Pachón, argumentaron “el desgaste y el cansancio acumulados”. La situación tenía además un condicionante evidente: debían afrontar un vuelo transatlántico de más de once horas para llegar a Buenos Aires prácticamente sobre la hora del partido y sin un período normal de recuperación.
La negativa provocó la intervención de la Federación y del Gobierno de Burkina Faso. Durante las siguientes 24 horas hubo distintas reuniones con los futbolistas para pedirles que reconsideraran su posición y cumplieran con el compromiso asumido para enfrentar a la Selección. Pero los jugadores mantuvieron su postura. “Pese a estos esfuerzos, los futbolistas que habían expresado su negativa mantuvieron su decisión”, confirmó Pachón.
Fue entonces cuando se puso en marcha un segundo operativo de emergencia. Según explicó el organizador, el Gobierno de Burkina Faso, con participación de su Presidente y en coordinación con la Federación, resolvió reemplazar a los jugadores que no viajarían.
Los nuevos convocados ni siquiera estaban en Marruecos. Tuvieron que trasladarse desde Burkina Faso hasta Casablanca para reunirse con el resto de la delegación y poder abordar el nuevo chárter contratado para viajar a Buenos Aires.
También hubo que solucionar un problema administrativo. Pachón reveló que la AFA y autoridades del Gobierno argentino colaboraron primero con los visados de la delegación original y después debieron tramitar de urgencia la documentación correspondiente a los reemplazantes.
La consecuencia de toda esa secuencia se verá este sábado en el Monumental. Burkina Faso presentará un equipo muy diferente del que se esperaba cuando se acordó el amistoso.
Aunque la Federación no detalló oficialmente quiénes fueron todos los futbolistas que quedaron afuera, medios de ese país informaron que Cheick Bebel Doumbia sería el único integrante de la selección mayor que viajó a la Argentina. El mediocampista de 18 años juega en el Rapid de Bucarest, de la primera división de Rumania.
El resto de la delegación fue completado mayoritariamente con futbolistas de la Sub 23. La convocatoria fue tan sobre la hora que ese seleccionado juvenil incluso tuvo que cancelar un amistoso que tenía programado frente a Mali para poder aportar jugadores al equipo que enfrentará a la Argentina.
Resuelto el problema del plantel, todavía faltaba llegar. Los Étalons finalmente despegaron este sábado desde Casablanca a bordo del vuelo chárter 321 de la compañía Hi Fly. Pero tampoco esa parte del operativo se cumplió de acuerdo con el último cronograma: el avión salió demorado.
El vuelo cruzó el Atlántico y su llegada a Buenos Aires está prevista alrededor de las 15.30. Si no aparecen nuevos inconvenientes, Burkina Faso pisará suelo argentino apenas cinco horas y media antes del comienzo del partido.
A partir de allí empezará otra carrera contra el reloj. La delegación deberá realizar los trámites migratorios, trasladarse desde el aeropuerto y luego dirigirse al Monumental para jugar desde las 21. Todo después de más de once horas arriba de un avión y prácticamente sin tiempo para descansar.
La estadía será tan particular como la llegada. El vuelo de regreso está programado para las 7 de la mañana del domingo. Una vez terminado el encuentro, los futbolistas tendrán unas pocas horas para abandonar el Monumental, regresar al aeropuerto y volver a subirse a un avión.
Pachón, que aseguró que se trató de una de las situaciones más complejas que atravesó en sus 18 años trabajando con selecciones nacionales, buscó aclarar que tanto la AFA como la Federación de Burkina Faso cumplieron con sus compromisos contractuales y que el problema inicial se produjo por la falla técnica del primer avión.
El partido, finalmente, se jugará. Pero Burkina Faso llegará al Monumental el mismo día, después de un viaje de más de once horas, con varios futbolistas de la Mayor que decidieron no viajar y un plantel completado de urgencia con juveniles. Y cuando termine, casi no tendrá tiempo para dormir: a las 7 del domingo deberá emprender el regreso.
















































