OSSO Juguetes nació en Jujuy a partir de un viejo tractor familiar y hoy fabrica vehículos infantiles personalizados, genera trabajo y busca abrir mercados.
Su creador, Oscar Solís, comenzó en el patio de su casa, en un pequeño taller, cuando decidió fabricar un tractor de juguete para su hijo. Lo publicó como un simple estado de WhatsApp y la reacción de sus amigos fue inmediata: querían saber dónde lo había comprado.
Cuando Solís les contó que lo había construido él mismo, comenzaron a llegar los primeros pedidos. Entonces tomó una decisión que cambiaría su vida: dejó su trabajo y, junto a su esposa y sus hijos, apostó todo al emprendimiento.
“Empezamos en el patio de mi casa, en un taller, empecé haciendo un juguete, un tractor para mi hijo”, recuerda Solís. Lo que comenzó como una experiencia familiar se convirtió con el tiempo en una fábrica que hoy desarrolla vehículos infantiles personalizados desde Perico.
Una fábrica artesanal con identidad propia
OSSO Juguetes se define como una fábrica artesanal de vehículos para niños, con productos personalizados que buscan diferenciarse de los juguetes tradicionales que se encuentran en las góndolas de una juguetería o un supermercado.
La empresa trabaja con distintos modelos de vehículos infantiles y pone el foco en la personalización y la calidad de los materiales. Sus productos combinan chasis metálicos y carrocerías de fibra de vidrio, con opciones adaptadas a distintas edades, gustos y necesidades de seguridad.
Al utilizar una base robusta de metal junto con la ligereza y moldeabilidad de la fibra de vidrio, la empresa logra fabricar réplicas en miniatura altamente resistentes, ideales tanto para el uso recreativo particular como para su explotación en parques de atracciones, centros comerciales o pistas de karting infantil.
El valor de lo artesanal
Algo que a Solís le gusta destacar es la dedicación artesanal y personalizada que conlleva la fabricación de cada juguete, tanto los pensados para que disfruten bebés y niños pequeños, hasta aquellos diseñados para que niños más grandes puedan subirse y recorrer un lugar. Al trabajar por encargo, esto le permite al equipo poder brindar una atención exclusiva al cliente, pudiendo este último elegir el color, forma y detalles como tolvas y luces. Pero, además, los materiales que usan son resistentes y de gran durabilidad.
“Los chasis son todos metálicos y los capots y guardabarros los fabricamos con fibra de vidrio, al igual que el primer tractor que usaba mi abuelo Isidro, copiamos cada fragmento. El problema es que no es fácil competir en precio contra los modelos que entran de Bolivia y que son hechos en China, todas a base de plástico, lo que hace que su calidad sea menor, pero también su precio”, explicó Solís y agregó que es un motivo por el cual no suele vender a negocios de Jujuy, ya que el valor de sus juguetes no les resulta competitivo.
Sin embargo, la marca su encuentra trabajando a full y hoy llegan a fabricar un aproximado de entre doce y catorce vehículos por mes y mientras un tractor a pedal puede tener una demora de 50 días, uno a motor llega a tardar hasta 90 días en ser entregado, aunque esto no es algo que moleste a sus clientes. Otro desafío que están llevando adelante es la construcción de un auto antiguo con motor y dos metros y medio de largo para que puedan subirse en el mismo un padre y su hijo y jugar juntos.
“Quiero seguir creciendo y la idea es aumentar la producción, pero me cuesta mucho encontrar personas capacitadas para trabajar y hoy la falta de personal es mi principal problema”, aseguró el titular de Osso Juguetes, que hace envíos a todo el país y vende a través de redes sociales, mientras aguarda el lanzamiento de su propia tienda web que está en proceso de creación.
















































