Por segunda semana consecutiva, un avión ligero con una gran cantidad de cocaína aterrizó en la provincia de Santa Fe. El primer caso fue el 5 de mayo en Vera, en el norte de la jurisdicción, por el que cayeron ocho personas vinculadas al contrabando de 442 kilos de esa droga. El segundo fue este martes al mediodía, cuando una aeronave aterrizó con un cargamento de 321 kilos, a unos 100 kilómetros de Rosario.
Según pudo saber Infobae, el piloto y copiloto fueron arrestados, aunque los tres hombres que aguardaban en una pista clandestina para iniciar el traslado terrestre de los estupefacientes se dieron a la fuga.
El avión tocó tierra este martes en Villa Eloísa sobre un terreno que estaría acondicionado para ese fin. La mecánica que investiga la Gendarmería marca que dos camionetas Strada y un Gol Tred esperaban el cargamento para luego cargar los ladrillos, aunque todos fueron sorprendidos por los agentes federales que hicieron una suerte de operativo cerrojo para evitar una huida.
Efectivamente, la fuga se realizó con características cinematográficas. Una de las Strada embistió a un gendarme que fue asistido en un centro de salud de Cañada de Gómez y por estas horas está internado en Rosario con una fractura de cráneo.
Las dos camionetas fueron halladas por los agentes en una zona rural entre las rutas 15 y 178, entre las jurisdicciones de Villa Eloísa y Cruz Alta. Ambas habían sido incendiadas. Se presume que todos se subieron al Gol Trend –que figura en el registro de otra ciudad del sur de Santa Fe–, del que comenzaron a surgir versiones de que tendría orificios de bala producto de un enfrentamiento que después fue negado por fuentes de Gendarmería.
Dos hombres de nacionalidad boliviana fueron detenidos por encontrarse a pie en la zona donde se hizo el procedimiento en busca de los narcos, no tener documentación y no contar con un ingreso autorizado al país. Eso llevó a suponer que eran el piloto y copiloto de la aeronave.
Tanto en la cocaína que tocó tierra la semana pasada como este martes se mencionó la posibilidad de que la droga tenga cierta conexión con Brian Bilbao, un capo narco de Rosario que está detenido desde noviembre del año pasado –después de pasar dos años prófugo–. No obstante, no asoma una relación clara con este nuevo tráfico aéreo de estupefacientes.
















































