La previa al duelo entre River y Rosario Central, estuvo condimentada por las repercusiones generadas a partir del despojo que sufrió Racing por parte del árbitro mundialista Darío Herrera y del encargado del VAR, Pablo Dóvalo.
El clima hostil para con los jugadores de Central se empezó a sentir desde el primer momento que tomaron contacto con el campo de juego para realizar los movimientos precompetitivos. Una silbatina estruendosa partió desde las tribunas del Monumental, que ya tenían un buen número de hinchas de River ubicados.
Y al rato, apuntaron contra Di María. «Fideo seca nucas, Fideo seca nucas», se escuchó desde los cuatro costados, de menor a mayor y por efecto contagio. Luego, los mismos hinchas de River se acordaron del presidente de la AFA. «Chiqui Tapia botón, Chiqui Tapia botón, vos sos hincha de Boca la p…madre que te parió», tronó con fuerza. La secuencia se repitió cuando los equipos salieron a la cancha.
Un momento clave de esos instantes previos al partido fue cuando la voz del estadio dio las formaciones de los equipos. Primero fue el turno de Rosario Central. Y hubo silbidos para todos los jugadores, pero cuando llegó el momento de Di María, los decibeles subieron. El podio, en términos de sonido, lo completaron Guillermo Pol Fernández y Jorge Almirón, el DT Canalla, por sus pasados en Boca.
La bronca con Central venía, como de parte de prácticamente todo el fútbol argentino, desde noviembre del año pasado cuando al conjunto rosarino le entregaron una Copa en las oficinas de la Liga Profesional en Puerto Madero, por haber terminado primero en la tabla anual, algo que no estaba reglamentado.
Y la última semana explotó tras el mal arbitraje de Herrera en Arroyito, que perjudicó a Racing en favor de Central, al expulsar a Maravilla Martínez, por un juego de brazos que no era para roja. También, fue expulsado Marco Di Cesare y La Academia terminó con 9. Tras el encuentro, el presidente del Club, Diego Milito, estalló y lanzó que el fútbol argentino está «roto» y hay que «reconstruirlo». A su vez afirmó: «Nos robaron».
Después, llegó el largo posteo de Di María, en el que le respondió a Milito, asegurando que «no puede conducir su club» y reavivó una vieja discusión que ya no tiene sentido en la actualidad entre el Interior y los «porteños».
Ante este panorama, el presidente de River, Stefano Di Carlo, apuntó el viernes que «vamos a ser 15 millones de hinchas atentos a todo lo que pase» y estaremos con «la guardia alta».
Entre los hinchas de River también hubo debate en las redes sociales acerca de cómo recibir a Di María, por la adoración que muchos tienen por él por ser campeón del mundo. Pero pesó la defensa de la camiseta. Y a Fideo no le perdonaron su obsecuencia con el presidente de la AFA.
Tras la victoria de River y con las pulsaciones a mil, Di María optó por la calma cuando le preguntaron por los insultos de la gente: «Son cosas del fútbol, no pasa nada», dijo Fideo, que no pudo mostrar su habitual jerarquía en Núñez. «Acá me ovacionaron muchas veces, elijo quedarme con eso», agregó luego el campeón del mundo, rescatando la temporada que viene cumpliendo su equipo y felicitando al ganador.

















































