Asumir el consumo problemático de sustancias como responsabilidad de todos, es el inicio para comenzar a acompañar y dejar los estigmas de lado, por ello los protagonistas de este cambio paradigmático dan cátedra de resiliencia, amor y empatía, y la muestra de una enorme capacidad de transformación individual que se realiza en grupo.
Analia, una joven madre de tres niños, nos cuenta: “Hoy me encuentro bien, también bien de salud y sobre todo motivada. Mi vida tuvo un cambio de 360 grados. He pasado situaciones que me han llevado a deteriorar mi imagen y también como persona. Hoy puedo decir que recuperé todo, gracias a Dios. Esto es una lucha de todos los días”. Y agrega con gran emoción y convicción “hoy no consumo y mañana tengo que tener la misma fuerza de voluntad para seguir. Nosotros estamos enfermos, esta es una enfermedad que no tiene cura, se trata día a día, con la fuerza de voluntad de cada uno de nosotros”. Destaca la ayuda que reciben del DTC, “aquí nos ayudan muchisimo, a mi me contienen y lo que más fuerza me da es la fe y la confianza que pusieron en mi. Espero en este camino no decepcionarme a mí misma ni a mis hijos. No me gustaría tener que pasar por un tratamiento así con mis hijos, por eso quiero darles un mejor ejemplo y recuperarme”.
Matías hace referencia a la lucha diaria, con dolor en los ojos y mucha esperanza, como confianza nos dice, “nosotros acá nos sentimos bien, contenidos, contentos. Nos trata bien. Suele pasar que a veces nosotros descuidamos nuestra imagen y también somos marginados en las calles”, pero este lugar hace la diferencia, “acá nos reciben con la mejor onda, nosotros ingresamos a eso de las 7 u 8 de la mañana y tenemos salidas hasta las 20 horas, pasamos una linda jornada con diferentes actividades, participan en talleres que se dictan durante el día”.
Actualmente el DTC, Dispositivo Territorial Comunitario, ex DIAT, asiste en forma activa al menos a 170 personas, algunas de ellas (que cada vez más) destinan su tiempo a acompañar a otros en la misma situación y en distintas actividades programadas durante las jornadas de trabajo en la institución.
Ambos jóvenes, resaltan la importancia de “comenzar a buscar ayuda” y agregan, “aquí en el DTC nos dan mucha ayuda en talleres, y todos los que quieran pueden venir ya sea a buscar información o ayuda, ya también a colaborar con lo que tengan”. Matías, con pesar, señala que son muchos los chicos que se encuentran en situación de calle, “pueden venir a desayunar a almorzar, a realizar diferentes actividades, siempre los esperamos, y aquí estamos cuando decidan acercarse”. Analia con emoción y cierta angustia, nos dice, “tenemos que poder decirle a la gente que no están solos, no estamos solos. Tenemos muchísima ayuda de todo el personal aquí”. Recomienda evitar siempre una mala acción, y buscar ayuda, ante cualquier duda. “En mi caso, pedí ayuda a Dios para que me sacara de la adicción que llevé por muchos años, ese es mi mensaje para la comunidad. Todo se puede solucionar, la fe en una siempre tienen que estar, tenemos que ser positivos y lucharla día a día”.
Paula Sanchez, Directora de DTC, explica que las modalidades de trabajo son tres: Ambulatorio; vienen diariamente pero no permanecen en la institución. Media jornada, ya sea por la tarde o por la mañana, y jornada completa, destinada a aquellas personas que asisten durante todo el día para realizar las actividades programadas.

















































