Más de la mitad de las personas que viven en las regiones argentinas donde hay mayor circulación de dengue ya estuvo en contacto con el virus. La conclusión surge de un estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas por investigadores del Conicet y distintas instituciones del país, que analizó miles de donantes de sangre y estimó que las infecciones reales fueron muy superiores a las detectadas por el sistema de vigilancia.
De hecho, durante la histórica epidemia de 2023-2024 se confirmaron oficialmente 583.297 casos, y los autores calculan que la cantidad acumulada de personas infectadas en las regiones analizadas ronda los 20 millones. La diferencia se explica, en gran medida, por la alta proporción de infecciones asintomáticas y por personas que nunca consultan o no llegan a ser diagnosticadas durante los brotes.
Además, los investigadores encontraron cinco personas que donaron sangre sin saber que estaban infectadas con dengue, lo que muestra que existe una ventana en la que una persona puede transmitir el virus a través de una transfusión sin presentar síntomas.
El trabajo, liderado por Federico Di Lello, investigador del Instituto de Medicina Experimental (IMEx-Conicet), tuvo como primer autor al Dr. Diego Martín Flichman, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS), y contó además con la participación de Patricia Baré (IMEx-Conicet) y bancos de sangre de varias provincias del país.
Al comparar la situación actual con la observada pocos años atrás, los autores encontraron un cambio drástico: mientras que un estudio nacional realizado con muestras recolectadas entre 2020 y 2021 había mostrado que el 14,4% de los donantes tenía anticuerpos contra el dengue, las nuevas mediciones revelaron que la seroprevalencia alcanzó el 23,1% en 2023 y superó el 50% en 2025, luego de los dos mayores brotes registrados.
“En 2022 publicamos el primer estudio nacional con donantes de sangre utilizando muestras recolectadas durante el brote de 2020. En ese trabajo vimos que alrededor del 14% de los donantes ya había estado expuesto al virus y que circulaban varios serotipos, lo que anticipaba el riesgo de formas más graves en futuros brotes”, explicó Di Lello.
Los investigadores recurrieron nuevamente a los bancos de sangre porque los donantes constituyen una herramienta epidemiológica muy valiosa para estimar cuántas personas estuvieron realmente infectadas.
El primer trabajo, publicado en 2022 en Journal of Clinical Virology, incluyó 1530 donantes de sangre de las regiones Centro, Noreste y Noroeste del país y encontró una seroprevalencia nacional del 14,4%. Los valores más altos se observaron en Misiones (27,5%), Corrientes (20,4%) y el Área Metropolitana de Buenos Aires (24,5%).
Aquel trabajo también mostró la circulación simultánea de distintos serotipos del virus. El 79,3% de las muestras correspondía al serotipo DENV-1, pero también se detectaron DENV-4 (19,9%) y DENV-2 (0,8%). Los autores advirtieron entonces que la coexistencia de varios serotipos podía aumentar el riesgo de dengue grave en brotes futuros.
















































